Recordando la Ciudad Roja

Marrakech: Millón y medio de habitantes que llenan de vida las calles. Mercaderes, cuenta-cuentos, acróbatas o músicos crean un hormigueo incesante en la Medina que lo hace diferente a cualquier otro lugar. Hace casi un año que lo visité por primera vez y, aunque necesitas un par de días para adaptarte al ritmo y calificaría mi viaje como “intenso”, ya tengo ganas de volver.
Echando un vistazo a las fotos que me gustaría compartir con vosotros he vuelto a sentirlo, a olerlo, a añorarlo.
A pesar de no haber viajado mucho, o al menos no todo lo que me gustaría, puedo decir que es uno de los lugares más especiales en los que he estado.

En Marrakech estuvimos alojados en dos Riad y, si algo debo destacar, es el trato amabilísimo que obtuvimos en ambos.

Riad Hcekarram

Un servicio y un trato muy buenos, te hacen sentir como en casa. Se encuentra a 20 minutos a pie de la famosa plaza Yamma el Fna. Es difícil de encontrar pero una vez dentro te invade una sensación de paz en medio del bullicio de la Medina. Las habitaciones de la planta baja dan al patio interior y aún así se duerme de maravilla y te despertarás con las mesitas preparadas para degustar un desayuno típico marroquí.

Fátima, responsable del Riad, estuvo disponible para nosotros en todo momento y de lo más encantadora. Un diez en amabilidad.

Si bien hay ciertos detallitos como que el zumo no es recién exprimido sino de bote, o que el baño de los cuartos no tiene puerta, es algo con lo que puedes vivir por el precio que pagas. Y una recomendación: si hay algo con lo que no debes contar es con el Wi-Fi. Solo funciona por momentos y a duras penas, lo ideal es comprar una tarjeta si vas a pasar unos días.

Obviando esos pequeños inconvenientes, nosotros estuvimos muy cómodos y es por eso y por su increíble relación calidad-precio por lo que os lo recomiendo.

Riad Utopia Suites & Spa

La última noche la pasamos en un Riad un poco más lujoso por dos motivos: una servidora cumplía los 28 y además habíamos encontrado un ofertón para esa noche. Este alojamiento tiene el Certificado de excelencia TripAdvisor y se lo merece con creces. El servicio es impecable: te recogen las maletas en la puerta, te sirven un aperitivo a la llegada en el patio con piscina interior, y te enamoran. Cuidan hasta el más mínimo detalle en sus instalaciones y está situado en una de las más populares y más tranquilas zonas del centro.
Sirven un desayuno variado y abundante en la terraza superior  y te ofrecen un sinfín de tratamientos en su zona Spa. Si me arrepiento de algo, es de no haberme quedado más días en este Riad.
PD: ¡También sirven vino y cerveza!

Uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad es la Plaza Yamaa el Fna. Es todo lo que te cuentan, y más. Miles de puestos: de comida, de zumo recién exprimido muy baratito, de souvenirs, de tatuajes de henna, encantadores de serpientes, aguadores… y no te despistes un segundo, o acabarás con un monito encima por el que además, te pedirán unas monedillas.
Una de las partes que rodea la plaza es donde se encuentran los famosos zocos o mercadillos. A escasos metros encontrarás la mezquita Kutubía, el edificio más alto de toda la ciudad.
Por la noche, cobra incluso más atractivo gracias a su ambiente y las luces que la iluminan. Óscar y yo tuvimos el placer de contemplar la puesta de sol desde lo alto de un pequeño café de entre los numerosos restaurantes que rodean el mercado. No todos los días se acaban con estampas como ésta. Un lujazo.

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